
![]() |
|||
|
Viernes 1 - San Alfonso María de Ligorio Jr 26,1-9; Sal 68; Mt 13,54-58 ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Jesús les dijo: «Si hay un lugar donde un profeta es despreciado, es en su tierra y en su propia familia». Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe. Terminado el ministerio por Galilea, Jesús regresa a “su ciudad”, Nazaret. Solía hacerlo así cuando visitaba un pueblo, en la sinagoga anuncia la Buena Nueva. Sus paisanos quedan impresionados y se hacen unos a otros muchas preguntas que no saben responder: ¿de dónde?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿por qué?... La realidad humana de Jesús, que conocían muy bien porque habían convivido con él desde que era pequeñito, les opacaba la verdad de la persona. No podían descubrir al Mesías en aquel paisano, que era un artesano del pueblo, de familia humilde, su casita pobre, con parientes de poca alcurnia... “¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?” (Jn 1,46). El drama de los habitantes de la pequeña Nazaret, es que esperaban un Mesías rico, poderoso, en un palacio, con servidores... datos que chocaban con la realidad de Jesús y les impedían abrirse a la fe. La admiración inicial se tornó en escándalo. Jesús se sintió rechazado, como verdadero profeta en su tierra. San Mateo amplía el horizonte estrecho de este pasaje: con “su” ciudad alude a los judíos en su conjunto; la sinagoga, no sólo es el lugar de la predicación de Jesús, es también lugar de la incredulidad y la oposición. Jesús |
Volver a la pagina: Evangelio
|
|