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Lunes 11 - Santa Clara Ez 1,2-5.24-28c; Sal 148; Mt 17,22-27 Entonces, los hijos están exentos... En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, lo matarán y al tercer día resucitará». Y ellos se entristecieron mucho. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto de las dos dracmas?» Pedro contestó: «Sí». Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños». Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Tómala y págales por mí y por ti». Para las primeras comunidades judeo-cristianas era muy difícil y doloroso irse despegando de las tradiciones del judaísmo. Se sentían unidos al Templo, obligados al cumplimiento de la Ley, sujetos a sus antiguos ritos y celebraciones... Aunque el primer concilio de Jerusalén rompió muchos prejuicios, sin embargo, todavía seguían apegados a muchas de sus costumbres, como ésta del impuesto al Templo. Era una cantidad pequeña comparándola con el tributo que les imponía el imperio Romano. El tributo imperial lo cobraban los publicanos, el del Templo, los levitas. Lo que Mateo está planteando en el pasaje del Evangelio de hoy es: el que se ha convertido a Jesucristo y se ha bautizado, venga del pueblo judío o de la gentilidad ¿tiene que pagar el impuesto del Templo de Jerusalén del que van tomando cada vez más distancias? Es la misma pregunta que hace el levita a Pedro. ¿tu Maestro paga o no? Jesús, que no está obligado a pagar porque es “hijo” _no extranjero_ pagará para no escandalizar. Enséñanos, Jesús, |
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