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Jueves 14 - San Maximiliano Ma. Kolbe Ez 12,1-12; Sal 77; Mt 18,21_19,1 No te digo que perdones hasta siete veces, En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”. El señor tuvo compasión de aquel empleados y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleados aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con ustedes mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Traduzcamos a nuestra mentalidad el lenguaje de san Mateo: -la pregunta de Pedro: ¿Tengo que perdonar muchas veces (“7 veces”) a mi hermano? -la respuesta de Jesús: ¡Siempre y perfectamente! (“setenta veces siete”). Las “tarifas” de perdonar variaban según la escuela. Pedro quería saber cuál era la tarifa de su Maestro. Jesús responde con la parábola “del siervo sin entrañas” que acaba con todas las tarifas para convertir el perdón en signo de la misericordia infinita de Dios. Mateo da a la parábola matices religiosos (“arrojándose a sus pies le rogaba” -v v26.29-); señala la debilidad total del pecador frente a Dios (“...debía diez mil talentos. Como no podía pagar...” -v.24-25); compara la desproporcionada deuda del uno y del otro (“diez mil talentos” v.24 y “cien denarios” v.28: ¡unos 50 millones de monedas frente a 80 monedas!); Los dos piden lo mismo (“Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré” -v v.26.29); al primer criado, el rey, no le dio el tiempo solicitado para pagarle la deuda, se la condonó totalmente; este criado a su compañero, ni le condonó la deuda, ni le dio tiempo para que se la pagara. Detestable actitud, que será reprendida y castigada por el rey con cárcel hasta que pague toda esa enorme deuda; es decir, ¡con un castigo eterno! Sabes cómo nos cuesta perdonar |
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