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Domingo 17 - Asunción de la Virgen María Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab; Sal 44; 1Co 15,20-27a; Lc 1,39-56 Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando donde ella estaba dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó con estas palabras y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra: por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra». Y el ángel dejándola, se retiró. La Iglesia siempre ha tenido una veneración muy especial a la Madre de Jesús. Ya en el siglo VII, la Asunción de María en cuerpo y alma a los cielos, era parte de la fe del pueblo cristiano. Un siglo antes, se celebraba el 15 de agosto la fiesta del “Transito”, “Dormición” o “Asunción” de la Virgen, que sustituyó a una fiesta anterior, llamada “día de la Theotokos”, de la Madre de Dios. Hacia el año 600 el emperador Mauricio extendió la fiesta en todo su imperio y se convirtió en la gran fiesta de María. A partir de los Papas Adriano I (+795) y Pascual I (+824) esta fiesta se denominó “Asunción”. Así el objetivo de la celebración, anteriormente no muy clara, consistió en la glorificación de María. Entre los años 1921 a 1944 llegaron al Vaticano peticiones de obispos, comunidades religiosas, de innumerables fieles que pedían la definición dogmática. El día 1º de noviembre de 1950, el papa Pío XII proclamó la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos como verdad revelada. Todo empezó con aquél: “Alégrate, Llena de gracia, el Señor está contigo...” (v.28). Que la Virgen Asunta, |
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