Sábado 2 - San Pedro Julián Eymard

Jr 26,11-16.24; Sal 68; Mt 14,1-12

Herodes mandó decapitar a Juan,
y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús

En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso  se manifiestan en él poderes milagrosos». Es que Herodes había hecho arrestar a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por causa de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista». El rey se entristeció; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.


Un episodio de sangre y muerte. Como Juan Bautista terminan todos los que valientemente denuncian la maldad. Quienes viven en la maldad y de la maldad, no soportan al hombre justo que les señala y acusa con su forma de vida, aunque no pronuncie ni una sola palabra. Cambiarán las épocas, las circunstancias y los nombres, los hechos se repiten: Se llamarán Herodes o Herodías; será por una danza y un juramento; en aquella época o en otra... ¡es igual! Hoy, es la Iglesia la que denuncia porque defiende la vida, la familia, la justicia, la verdad... Hoy, la Iglesia es insultada, denigrada, perseguida, asesinada... Hoy, será un varón o una mujer, comprometidos con los auténticos valores, quien se enfrenta a los negocios sucios, a las trampas y mentiras, a la inmoralidad y deshonestidad... Hoy, ese varón o esa mujer, son atropellados por sus jefes, expulsados del trabajo, marginados porque  con ellos no se puede contar para “progresar” o para “divertirse”. ¿Somos Herodes que mata o Juan Bautista que denuncia y es encarcelado?.

Mira Señor Jesús,
con ojos de misericordia a nuestra sociedad.
Concede a unos la conversión;
a otros la fortaleza
para seguir viviendo en la Verdad.
Amén.


Escucha

 


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