Sábado 23 - San Flaviano

Ez 43,1-7a; Sal 84; Mt 23,1-12

El primero entre ustedes sea el servidor de los demás

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: hagan y cumplan lo que les digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos hacen fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos ni siquiera a moverlos con un dedo. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencia por la calle y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no se dejen llamar maestro, porque uno solo es su maestro, y todos ustedes son  hermanos. En la tierra a nadie llamen padre, porque uno solo es el Padre de ustedes, el del Cielo. No se dejen llamar consejeros, porque uno solo es su consejero, Cristo. El primero entre ustedes sea servidor de los demás. El que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido».


No cabe duda: los criterios de Jesús, no son los nuestros. Un ejemplo vivo: los escribas y los fariseos. (La descripción que hace Jesús de ellos, es perfectamente aplicable a nosotros, cambiando términos y circunstancias). Predican lo que no viven, por eso recomienda el Evangelio que se haga lo que dicen (Dt 17,10) pero no se les imite (v.3). Las leyes y las normas se dan para que las cumplan los demás... Son presumidos y vanidosos: filacterias anchas, bien  largas las  orlas del manto, primeros puestos en la sinagoga, ansiosos de  saludos respetuosos en los paseos por la plaza... (todo lo que Amós echa en cara a sus contemporáneos -Cf. 4,5-). Jesús enseña todo lo contrario: humildad (“...ustedes no se dejan llamar maestro..., padre..., consejero... -v v.8-10-), coherencia (“hagan lo que les digan pero no imiten su conducta...” -v.3-), servicio (“el primero entre ustedes sea el que sirva a los demás” -v.11). La elección está hecha: seguimos a Jesús.

Tú eres el único Maestro, Jesús,
que enseñas  la verdad con palabras
y con la vida.
Que te imitemos.
Amén.


Escucha

 


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