Domingo 3 - XVIII del Tiempo Ordinario

Is 55,1-3; Sal 144; Rm 8,35.37-39; Mt 14,13-2

Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos...

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en una barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar, vio Jesús la muchedumbre, sintió compasión de ellos y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a los poblados y compren algo de comer». Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, denles ustedes de comer». Ellos le replicaron: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Tráiganmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce canastos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.


La noticia de la muerte del Bautista, obliga a Jesús a retirarse a un lugar tranquilo. Tranquilidad que dura poco porque el gentío busca a Jesús, y lo encuentra porque él se retira, él no se esconde. Cuando vio a tanta gente “se le conmovieron las entrañas” (v.14) otra versión más a nuestro alcance, dice: “sintió compasión de ellos”. Fijémonos en detalles, que nos ayudarán a profundizar: -es la hora del atardecer, (como en la Cena del Jueves Santo); -la gente está sentada (postura normal en la mesa, a la hora de las comidas); - en la escena central los gestos de Jesús expresados en: “tomando” los panes, “alzó” los ojos para orar “bendiciendo” y “dando gracias” al Padre, “partió” los panes , gesto propio del que preside la mesa, “lo dio” a los discípulos que son los que reparten el pan. Todos estos detalles (la compasión, el atardecer, el pan, la bendición...) nos evocan la Eucaristía, corazón de la fe de la Iglesia, de nuestra fe.

Gracias, Jesús,
porque al repartirnos tu pan,
compartes con nosotros tu misericordia y compasión.
Amén.


Escucha

 


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