Sábado, 4 de Setiembre de 2010
 
 

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Evangelio del día
   
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Intenciones del Apostolado de la Oración.

General: El respeto de la vida humana. Para que todas las instituciones nacionales y transnacionales se comprometan a garantizar el respeto de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural.

Misionera: Las Iglesias en Asia. Para que las Iglesias en Asia, que constituyen “una pequeña grey” entre poblaciones no cristianas, sepan comunicar el Evangelio y testimoniar con gozo su adhesión a Cristo.
 
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Martes 1- San Justino, mártir.
Lo que es del César páguenselo al César y lo que es de Dios a Dios.

 

EVANGELIO - Mc 12,13-17.

En aquel tiempo, enviaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa por nadie, porque no te fijas en lo que la gente sea, sino que enseñas el camino de Dios francamente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?”. Jesús, viendo su hipocresía, les replicó: “¿Por qué intentan cogerme? Tráiganme un denario, que lo vea”. Se lo trajeron. Y él les preguntó: “¿De quién es esta cara y esta inscripción?”. Le contestaron: “Del César”. Les replicó: “Lo que es del César páguenselo al César, y lo que es de Dios a Dios”. Se quedaron admirados.

 

  Primera Lectura:
2Pe 3,12-15a.17-18
Salmo:
Sal 89,2-4.10.14.16

 

COMENTARIO.

“Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”, se convierte en un principio sano para distinguir la forma en que los cristianos deben actuar. En las cosas netamente terrenas hay autonomía relativa, de modo que existen distintas opciones según las diferentes sensibilidades e intereses de las personas o grupos. Todos ellos son admisibles siempre que respeten los derechos inalienables de la persona humana, de la familia y de la sociedad, en particular, el bien común. En las materias directamente relacionadas con Dios, en cambio, los cristianos deben actuar necesariamente unidos, sin apartarse de las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia. Con todo, la frase de Jesús buscaba, más bien, desarmar la trampa de los fariseos y herodianos, que querían comprometerlo maliciosamente.

 

ORACION.

  Señor,
enséñanos a colaborar:
con todos en las iniciativas
que promueven el bien
de los seres humanos
y de sus familias.
Miércoles 2 - Santos Marcelino y Pedro, mártires.
No es Dios de muertos, sino de vivos.

 

EVANGELIO - Mc 12,18-27.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano”. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella”. Jesús les respondió: “Están equivocados, porque no entienden la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob?”. No es Dios de muertos, sino de vivos. Están muy equivocados”.

 


  Primera Lectura:
2Tim 1,1-3.6-12
Salmo:
Sal 122,1-2

 

COMENTARIO.

El Padre de nuestro Señor Jesucristo “no es Dios de muertos, sino de vivos”. Esta verdad se encuentra en el centro de la fe cristiana. Si Dios es un Dios vivo, no pueden provenir de Él ni la muerte, ni el fracaso, ni la enfermedad, ni el dolor, ni cualquier otra expresión de negación de la vida. La resurrección de Jesucristo, muerto en la cruz, es la mayor prueba que nuestro Dios es el Viviente, que solo comunica vida y que Jesucristo es la vida misma. Los saduceos creen encontrar en la Escritura un argumento contra la resurrección. Pero, Jesús los hace caer con uno de los textos más sagrados de los escritos hebreos: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”. Dios mismo acredita que todos ellos viven en el presente, pues Él es su Dios.

 

ORACION.

  Señor,
en ti encontramos
la fuente de la vida
y en ti nos hacemos
manantial de vida
para la humanidad.
Jueves 3 - Ss. Carlos Lwanga y compañeros.
No hay mandamiento mayor que éstos.

 

EVANGELIO - Mc 12,28b-34.

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Qué mandamiento es el primero de todos?”. Respondió Jesús: “El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que éstos”. El escriba replicó: “Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”. Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: “No estás lejos del reino de Dios”. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

  Primera Lectura:
2Tim 2,8-15
Salmo:
Sal 24,4-5ab.8-10.14

 

COMENTARIO.

El Reino de Dios no consiste en cumplir los mandamientos, ni siquiera los más sublimes entre ellos: el amor a Dios y al prójimo como a sí mismo. El Reino de Dios, en persona, es Jesucristo. Estar unidos a Él posibilita el cumplimiento de los mandamientos y no al revés. Por eso, entrar en el Reino significa concretamente, seguir a Jesús, convivir con Él y compartir su misión y destino. El escriba estaba cerca de llegar a ser un discípulo del Reino. Hay tantos hermanos nuestros que están en la misma situación: les falta tan poco, sólo necesitan ser llamados por Jesús a su seguimiento. Él quiere servirse de nuestra vida y de nuestras palabras para invitar a otros a su Reino. En este sentido, cuenta con nuestra colaboración.

 

ORACION.

  Señor,
permite que muchos,
que viven cerca de tu Reino,
puedan entrar en él
al reconocerte
como su único rey.
Viernes 4 - San Francisco Caracciolo
¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David? .

 

EVANGELIO - Mc 12,35-37.

En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: “¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies”. Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?”. La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.

 

  Primera Lectura:
2Tim 3,10-17
Salmo:
Sal 118,157.160-161.165-166.168

 

COMENTARIO.

Jesús no elude los argumentos de sus contradictores. Algunos escribas dicen que el Mesías es el hijo de David, esto es, un descendiente del rey de Jerusalén. Así, de hecho, lo postulan algunas profecías en el Antiguo Testamento. Con sagacidad, el Señor muestra los límites de la afirmación haciendo uso de un salmo, donde David llama al Mesías “Señor”, es decir, el nombre propio del Dios de Israel. Por eso, se pregunta, “¿cómo dicen que el Mesías es hijo de David?”. En el fondo, Jesús llama la atención de la gente que no se siente satisfecha con un argumento para solucionar las dudas que se alzan sobre su persona y sobre su misión; no asumen las soluciones fáciles. Se debe escrutar, desde las Escrituras para descubrir, en su conjunto, el sentido del Mesías.

 

ORACION.

  Señor,
danos sabiduría
para leer las Escrituras
y encontrar, en ellas,
tu presencia,
haciéndola patente
en el anuncio diario.

Sábado 5 - San Bonifacio, obispo y mártir
Esa pobre viuda ha echado más que nadie.

 

EVANGELIO - Mc 12,38-44.

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa”. Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: “Les aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir”.

 

  Primera Lectura:
2Tim 4,1-8
Salmo:
Sal 70,8-9.14-15ab.16-17.22

COMENTARIO.

Jesús nos previene de toda ostentación en la práctica de la justicia de y la caridad. El modelo positivo es el de la viuda pobre, que echaba en las ofrendas todo lo que tenía para su subsistencia. La posición contraria son los ricos, especialmente, los fariseos, que buscaban la aprobación pública con sus cuantiosas limosnas. El punto central reside en el sentido con que se le da a Dios una ofrenda (o se presta un servicio a un hermano o hermana). Él no requiere necesariamente nuestros bienes para hacer sus obras; puede prescindir de ellos, aunque desea que participemos aportando de lo nuestro. Lo único que realmente le interesa de nosotros es nuestro corazón. Quiere que se lo entreguemos entero. Y esto queda de manifiesto cuando no le negamos nada de lo que nos pide, incluso, lo necesario para vivir.

 

ORACION.

  Señor,
fortalece nuestra entrega,
para que no dudemos
en darte lo que pides
y en pedirte lo que quieres
que te demos.

Domingo 6 - Cuerpo y Sangre de Cristo.
Todos comieron y quedaron satisfechos .

 

EVANGELIO - Lc 9,11b-17.

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la multitud del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: “Despide a la gente; que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado”. Él les contestó: “Denles ustedes de comer”. Ellos replicaron: “No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para toda esta gente”. Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos: “Háganlos sentar en grupos de alrededor de cincuenta”. Lo hicieron así, y todos se sentaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos, para que se los sirvieran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

 

  Primera Lectura:
Gn 14,1-20
Salmo:
Sal 109,1-4
Segunda Lectura:
1 Co 11,23-26

 

COMENTARIO.

Ante los graves problemas sociales en los que se debaten tantos hombres y mujeres, los cristianos recibimos la misma orden que el maestro dio a los discípulos en aquellas intensas jornadas de evangelización: “Denles ustedes de comer”. Esto es, no se desentiendan de los problemas de la gente que ha venido a buscar la salvación, la sanación de sus enfermedades, el consuelo en sus aflicciones, el respiro en sus angustias. Ante tantas miserias, nos sentimos abrumados, pues sabemos, al igual que los discípulos lo reconocían en aquella hora, que nuestros medios son insuficientes para remediar las necesidades que se nos presentan. Jesús nos llama a dar el salto de la fe y a confiar en sus posibilidades. La Eucaristía es el sacramento de nuestra fe, donde recibimos la audacia de llevar la fuerza de la fe a la vida concreta.

 

ORACION.

  Señor,
te adoramos presente
en el Sacramento del Altar.
Que tu presencia anime
nuestra entrega cotidiana
a los demás.

Lunes 7 - San Antonio María Giannelli, presbítero.
Dichosos los pobres en el espíritu.

 

EVANGELIO - Mt 5,1-12 .

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron los discípulos. Él se puso a hablar, enseñándoles: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán “los Hijos de Dios”. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Dichosos ustedes cuando los insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes”.

 

  Primera Lectura:
1Re 17,1-6
Salmo:
Sal 120,1-8

 

COMENTARIO.

Dichosos, felices, bienaventurados, gozosos, llenos de alegría son las palabras que describen la plena realización del discípulo del Señor. Lo somos no por nuestra iniciativa, sino por la participación del gozo del Señor, que recibimos como regalo inmerecido. En las bienaventuranzas no aparece explícitamente la acción divina, pero debe suponerse, ya que ellas utilizan el pasivo teológico, es decir, el uso del pasivo referido a Dios, para evitar pronunciar el nombre del Señor, como era habitual en la época de Jesús. Así, por ejemplo, bienaventurados los que lloran, porque serán consolados debe ser entendido así: bienaventurados los que lloran, porque el Señor los consolará. Sólo Dios puede hacer plenamente feliz al hombre y a la mujer.

 

ORACION.

  Señor,
abre nuestro corazón
al don de tu alegría
y ayúdanos a reflejarla
en el mundo.

Martes 8 - San Guillermo F.
Ustedes son la luz del mundo.

 

EVANGELIO - Mt 5,13-16.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la Sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así su luz a los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria a su Padre que está en el cielo”.

 

  Primera Lectura:
1Re 17,7-16
Salmo:
Sal 4,2-5.6bc-8

 

COMENTARIO.

Así como la sal da sabor a los alimentos, el cristiano está llamado a dar sentido al mundo. Si la sal pierde este don, no sirve para nada; si el cristiano no abre los horizontes de su ambiente, tampoco llegará a algo productivo. Nuestra fe es, ante todo, el condimento de lo humano. Ella no sustituye la realidad, sino que ayuda a esclarecer su significado. Con ella se percibe el fin de la intimidad del hombre y de la mujer, de la educación de los hijos, de la vida familiar, del estudio profesional o técnico, del trabajo y del esparcimiento. Con la fe, teñimos de esperanza los fracasos y los reveses de la fortuna; los accidentes y las enfermedades; la angustia y la muerte de quienes amamos. En efecto, en la fe, los cristianos normalmente no encontramos respuestas inmediatas a estas u otras vicisitudes dolorosas, sino a quien es capaz de sostenernos para sobrellevarlas, Jesucristo.

 

ORACION.

  Señor,
únenos más a ti
para ser, de verdad,
sal y luz mundo.

Miércoles 9 - San Efrén, diácono y doctor.
No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

 

EVANGELIO - Mt 5,17-19.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Les aseguro que pasarán el cielo y la tierra antes que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos”.

 

  Primera Lectura:
1Re 18,20-39
Salmo:
Sal 15,1-2ª.4-5.8.11

 

COMENTARIO.

La ley de Moisés llega a su plenitud en Jesucristo, esto es, encuentra su meta en la vida y en la entrega del Salvador por amor a los hombres, a sus hermanos y a sus hermanas. La bondad de la ley viene de su práctica, no de su conocimiento. El que la cumple y la enseña viviéndola, será grande en el Reino de los cielos, pues su modo de vivir ha sido impregnado de la búsqueda del camino que lleva a la salvación. Todo el que busca, encuentra. Por eso, nuestros hermanos mayores, los hebreos, viviendo la ley y enseñándola a los demás con su estilo de vida, avanzan por el camino hacia el encuentro del Señor. La coherencia de ellos nos desafía a ser coherentes también nosotros, que ya gozamos de la meta a la que ellos se aproximan.

 

ORACION.

  Señor,
concédenos vivir tu ley
y enseñarla con nuestras palabras y obras,
para que muchos encuentren,
en nuestro testimonio,
el camino que conduce a ti.
Jueves 10 - San Mauricio.
Todo el que esté peleado con su hermano será procesado.

 

EVANGELIO - Mt 5,20-26.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Les aseguro: Si no son mejores que los escribas y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos. Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo les digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con tu adversario, llega a un acuerdo, mientras van de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».

 

  Primera Lectura:
1Re 18,41-46
Salmo:
Sal 64

 

COMENTARIO.

Justicia legal y justicia nueva. Justicia de los fariseos y la justicia de Jesús. No podemos quedarnos en la primera. Seríamos unos fariseos. Hay que ser mejor que ellos, viviendo la nueva justicia que Jesús en este capitulo de san Mateo irá cotejando con la que entonces estaba en uso. “Han oído ustedes que se dijo a los antiguos... pero yo les digo...” Entre lo que se dijo y lo que Jesús nos dice se abre una profunda grieta: a un lado está la “carne” de la ley y al otro, el espíritu. Para pasar del uno al otro hay que dar un gran salto: dejar un cumplimiento minucioso de la letra de la ley, pero vacía y pasar a vivir en comunión y alianza con Dios y con los demás, que es el espíritu de la ley. Digámoslo de otra más gráfica: dejar de ser fariseo y empezar a ser discípulo de Jesús; pasar del “no matar” al “respetar y amar”. ¿Estamos dispuestos a entrar por el camino de la justicia nueva?.

 

ORACION.

  Señor,
aumenta nuestra capacidad
de reconocerte en los hermanos
y en todo lo que es bueno
para tu alabanza.
Viernes 11 - Sagrado Corazón de Jesús.
¡Qué alegría! ¡Encontré la oveja que se me había perdido!.

 

EVANGELIO - Lc 15,3-7.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos y escribas esta parábola: “Si uno de ustedes tiene cien ovejas, y se le pierde una, ¿no deja las otras noventa y nueve en el campo, y se va a buscar la que se le perdió hasta que la encuentra? Y apenas la encuentra, seguro que se la echa a los hombros lleno de alegría, y al llegar a la casa llama a los amigos y vecinos y les participa su felicidad diciéndoles: “¡Qué alegría! ¡Encontré la oveja que se me había perdido!”. Pues yo les digo que lo mismo sucede en el cielo: habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta que por noventa y nueve justos que no necesitan convetirse”.

 

  Primera Lectura:
Ez 34,11-16
Salmo:
Sal 22,1-6
Segunda Lectura:
Rm 5,5-11

 

COMENTARIO.

Jesús es buen pastor. Él no tiene otro oficio e interés. Posee toda la razón, pues el maestro vive para apacentar sus ovejas, sobre todo, para rescatar a las descarriadas y para curar a las enfermas o a las accidentadas. En esto, su corazón encuentra la alegría más profunda. El gozo de Jesús no es abstracto, sino concreto, como la alegría del pastor de la parábola al reencontrar la oveja perdida. Además, como aquel pastor, Jesús quiere que este gozo lo compartan todas aquellas personas con las que ya ha establecido amistad. Los verdaderos amigos de Dios están totalmente contagiados del amor de su Señor. Ser amigo de Jesucristo, involucra amar lo que el maestro ama: Cuanto ama Él a los pecadores, tanto estamos llamados a amarlos nosotros sus discípulos.

ORACION.

  Señor,
gracias por amar
nuestra miseria
y por llamarnos
a la conversión.

Sábado 12 - Inmaculado corazón de María.
Conservaba todo esto en su corazón.

 

EVANGELIO - Lc 2,41-51a.

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: “Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Él les contestó: “¿ Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre. Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

 

  Primera Lectura:
Is 61,9-11
Salmo:
1S 2,1.4-8

 

COMENTARIO.

El corazón de María debió agitarse bastante ante la pérdida de su Hijo. Cuanto más aumenta la preocupación después de tres angustiosas jornadas en que, junto a José, la búsqueda del niño parecía infructuosa. El corazón de María, mujer, madre y esposa, comenzó a ser educado hasta transformarse en el tabernáculo de la perfecta discípula de Jesús. “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?”. Estas palabras son la primera de muchas lecciones de aquel Hijo. Ella las conservaría en su corazón, para hacerlas fructificar en las distintas circunstancias de su vida. Ante el rechazo de las autoridades judías y sobre todo ante la condena de Jesús, su madre tenía donde fundar su confianza: todo, incluso el fracaso y la muerte, cobra sentido en el plan de Dios Padre.

 

ORACION.

  Señor,
en la escuela de María
queremos aprender a escuchar, acogiendo
la voluntad de Dios,
en toda circunstancia.
Domingo 13 - XI del Tiempo Ordinario.
Sus muchos pecados están perdonados, pues se ha mostrado tan agradecida.

 

EVANGELIO - Lc 7,36–8,3.

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se puso a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies, se los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: “Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora» Jesús tomó la palabra y le dijo: “Simón, tengo algo que decirte» Él respondió: “Dímelo, maestro”. Jesús le dijo: “Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?» Simón contestó: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”. Jesús le dijo: “Has juzgado rectamente”. Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero a quien poco se le perdona, es porque demuestra poco amor”. Y a ella le dijo: “Tus pecados están perdonados”. Los demás invitados empezaron a decir entre sí: “¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?”. Pro Jesús dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado: vete en paz”. Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

 

  Primera Lectura:
2Sam 12,7-10.13
Salmo:
Sal 31,1-2.5.7.11
Segunda Lectura:
Ga 2,16.19-21

 

COMENTARIO.

La misericordia de Dios es amor puro, pues no hay razón que la explique. La pecadora fue perdonada, debido al gran amor que albergaba su corazón, esto es, al don de Dios que había recibido y que expresaba en los gestos de hospitalidad y de cariño para con el maestro. No conquistamos el perdón. Por el contrario, nos es dado gratis por un Dios que no quiere sino perdonar. La reconciliación con Él y con nosotros se resuelve en la apertura al amor. Somos reconciliados en la medida que dejamos que fluya en nosotros la misericordia del Padre y fructifique en nosotros que gestos de penitencia. Así, la lucha contra el pecado no se limita a restringir al máximo las posibilidades de desagradar a Dios, sino se aboca, principalmente, en hacer crecer su amistad en lo cotidiano de la vida.

ORACION.

 

Señor,
llénanos de tu misericordia y
perdona nuestros pecados,
para que tengamos
el gozo inmenso
de lavar tus pies con las lágrimas de nuestro arrepentimiento.

 
 
 
 
 
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