Domingo 30 - Santísima Trinidad Todo lo que mi Padre tiene es mío. El Espíritu recibirá de lo mío y se lo dará a conocer.
EVANGELIO- Jn 16,12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Muchas cosas me quedan por decirles, pero ustedes no las pueden comprender por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, los guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga y les comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo comunicará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les he dicho que tomará de lo mío y se lo anunciará a ustedes”.
COMENTARIO:
La Santísima Trinidad. Jesús presenta a sus discípulos la realidad de Dios, reflejada en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Desde esta perspectiva, Él reconoce cómo algunos designios que vienen del Padre, fuente y autor de la vida, han sido comunicados a través de sus enseñanzas y de sus acciones. Otros, por el contrario, serán revelados a ellos, sólo por la acción del Espíritu Santo, ya que él se convertirá en el guía para llevarlos a la verdad plena. Cabe aclarar que Jesús no alcanza a decirles a sus discípulos todas las cosas que corresponden al reino del Padre, debido a que tiene en cuenta la condición limitada de la existencia humana. De ahí que diga: “no las pueden comprender por ahora”. De todas maneras, no las mantiene ocultas. Es más, sabe que a través del Paráclito serán comunicadas. Por la tanto, debemos disponer nuestras vidas a la acción del Espíritu, con el fin que podamos acceder a la máxima verdad, Dios mismo.
ORACIÓN:
Señor, abre nuestro corazón y nuestra mente a la acción del Espíritu Santo, para que contemplemos algún día la inmensidad de tu Padre. Amén.
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